miércoles, 24 de noviembre de 2010

El cosmos en la obra de Rufino Tamayo

El pintor Rufino Tamayo (1899-1991), nacido en Oaxaca y fallecido en la Ciudad de México, un ser apasionado con el arte y la vida, se definió a sí mismo como un hombre con falta de tiempo para poder pintar más. A pesar de ello, su obra es fecunda y en varios de sus cuadros podemos encontrar temas que se repiten, como las jugosas sandías o los canes sombríos, pero existen otros más. Me refiero a aquello exterior a la Tierra, los astros y sus imágenes, un sol constante, estrellas fijas en el firmamento, cometas, etc. Ése es el tema que quiero abordar, un tema maravilloso y llamativo sin duda.

También considero pertinente, sin ser menos importante, mencionar dentro de esos otros temas al cubismo, una tendencia basada en líneas, puntos y planos, figuras geométricas en resumen. El cubismo, aunque nacido en Europa, aparece con gran fuerza en la obra del artista mexicano, pero claramente asimilado bajo su punto de vista para plasmarlo de forma singular.

Son plurales los objetivos que persigue este trabajo, ya que conforme he avanzado surgen inquietudes y nuevos tópicos, pero sin duda el más evidente es la inspiración que tiene Rufino Tamayo en el cosmos, en todo lo exterior al planeta tierra, en las cosas maravillosas que nos muestran los cielos, la noche y el día con sus grandes protagonistas, el sol y la luna, los cometas, las estrellas, las constelaciones y las figuras que podemos imaginar, trazándolas desde un punto de vista muy particular, con colores como el azul del infinito, colores fríos pero intensos, rojos cargados de pasión, fuego, negros que nos delinean un ser, una persona, o algo que se quiera resaltar.

En contraste con el cubismo tradicional, Tamayo cambia los colores, si antes, en los inicios de esta tendencia europea se usaban tonos opacos, neutros, grises, ahora el artista los muta a tonos relevantes, mezcla la forma con el colorido, para que sean los grandes creadores de su obra, algo muy característico en el artista, sus raíces mexicanas, oaxaqueñas, propio de una zona con tanto color, tanta inspiración visual. Sin duda tonos dominantes y expresivos, cautivantes y apasionados que nos llevan como espectador al cosmos. Muchos son los artistas oaxaqueños que demuestran estas tonalidades, tal es el caso de Francisco Gutiérrez y Luis Zárate.

Realmente el cosmos no es un tema que aparezca en cada cuadro del artista pero sí es un elemento dominante, y mi pretensión como estudiante interesada en las artes, sobre todo en las artes mexicanas (siendo extranjera) es poder ofrecer un acercamiento al espectador de la obra de Tamayo desde este punto de vista tan evidente pero tan poco tomado en cuenta dentro de los estudios sobre el pintor oaxaqueño.

Por otro último, pretendo estar aportando una pequeña luz, desde mi Universidad, la UACM, al extenso y colorido universo (a propósito del tema en cuestión) que significan los estudios sobre Tamayo, esperando que en algún momento sea de utilidad para alguien más que pretenda establecer conductos con el artista, tal y como yo los he establecido por medio de los autores que me han orientado con sus trabajos y con quienes ya comparto el tema de interés.


El cubismo en la obra de Rufino Tamayo

A modo personal, quiero exponer la forma en que considero la corriente estética cubista influenció la obra de Rufino Tamayo, a partir de la comparación entre creaciones suyas con algunas del reconocido Pablo Picasso.

Las características principales de la vanguardia del cubismo son establecer un rompimiento con la perspectiva empleada en la pintura, mostrar la naturaleza a partir de formas geométricas, dar relieve con líneas y planos que mostraran superficies, entre algunas otras. El movimiento del cubismo no revela imágenes nuevas, sólo cambia las perspectivas. La diferencia con Rufino es precisamente ésa, mostrar cosas nuevas, una mirada universal a diferencia también de sus compañeros pintores Orozco, Siqueiros y Rivera, muralistas que en sus obras reflejaban temas sociales.

El padre del cubismo es Pablo Picasso, y esta tendencia nace en Paris, Francia. Tamayo toma algunas referencias de este artista, uno de los cuadros más famoso de Picasso, en el que se basa esta tendencia es Las Señoritas de Avignon (fig. 1)

En la obra del mexicano podemos ver estas expresiones de cubismo en los cuadros Hombre contemplando, en el cual se logran ver claramente los trazos rectos y geométricos utilizados de igual manera en El hombre mirando el infinito donde se plasman dos caras, la noche y el día, dos planos completamente opuestos, pero que gracias a el cubismo pueden aparecer en un solo plano, en el lado derecho de este cuadro se puede ver las estrellas, constelaciones unidas por líneas.

Claramente, a medida del tiempo y de la evolución del artista, su cubismo ha mutado, es transformado según las necesidades de Tamayo para poder plasmar lo que quiere.

En el cuadro Hombre mirando pájaros (fig.4) se advierte de nuevo esta tendencia, la naturaleza, mediante los pájaros, plasmadas de forma geométrica, mediante planos completamente distintos a los comunes, líneas que nos trazan triángulos, pájaros, sin duda. El movimiento de estos animales puede ser entendido como el constante ir y venir de las cosas hecho que representan estos seres de manera eficaz.

De las figuras que podemos encontrar en el abanico de la geometría, el triángulo es uno de las que mejor pueden referir movimiento, visto que de cierta forma es un flecha, ello significa vector, flujo, movimiento, interacción, esto es lo que se ve en el cuadro. Se aprecia también un hombre, que al tener alrededor muchas aves en movimiento, es llevado por esa misma inercia.

Este patrón con las figuras se repite en muchos cuadros de Tamayo, al igual que el antes mencionado Hombre contemplando (fig. 2), en el cual se pueden advertir varios planos, es decir, es la misma persona, pero mirado desde muchos punto de vista, por eso es que la nariz, por ejemplo, la podemos ver completamente de perfil, siendo que el hombre esta de frente, al igual que sus piernas trianguladas a las rodillas, miradas desde muchos planos, ése es el efecto del cubismo, la finalidad es salir de el punto de fuga tradicional.

A propósito del término en cuestión, Según la Real Academia Española de la Lengua, el cubismo es una teoría estética aplicada a las artes visuales, que se forma principalmente por las figuras geométricas, hecho que a simple vista y sin tener un ojo crítico o habituado al el arte se puede apreciar. Es el caso del círculo, figura que representa al sol y a los planetas, cuerpos en constante movimiento, rotación y traslación. Si bien, se sabe que el planeta tierra no es redondo al cien por ciento, sino achatado en los polos, siempre es mediante esta figura como se representa. En el trabajo de Tamayo encontramos esta figura en representación del sol o de la luna, incluso se puede notar que en ocasiones tienen dos caras, la luz y la sombra de este satélite natural (otorgadas por el astro centro del sistema planetario) representados por una línea al medio, dejando en claro la división de estas cualidades. Tomo como ejemplo hombre contemplando (fig.2) y el Hombre mirando el infinito (fig. 3). En ambos cuadros la luna es un personaje relevante y se ve plasmada como ya se ha explicado.

El cosmos en los cuadros de Rufino Tamayo.

El término cosmos tiene significados un tanto diversos, por lo que antes de seguir con el desarrollo del trabajo pretendo definir mi uso a propósito de ello. Para la Grecia clásica, por ejemplo, el cosmos es orden, todo tiene su lugar gracias a éste, pero hoy en día este término también funciona como sinónimo de universo, es decir, como dice la RAE, espacio exterior a la Tierra. En este significado me baso para poder establecer cercanía con el trabajo de Rufino Tamayo. El cosmos en su obra, es una representación de lo que se puede ver y se puede imaginar, pues no sólo es un manto estrellado inalcanzable, a pesar de estar tan lejos.

En algunos casos se pueden ver personajes observando pacientes el firmamento, completamente pasivos pero presentes, casi como otra constelación que hace el equilibrio en la obra, es decir, si el personaje o las figuras cósmicas no se encontraran en el cuadro, éste tendría un peso mayor hacia un lado, como si se inclinara. Cabe destacar esa inclinación de la que hablo es también un recurso usado por Tamayo, cuando así se lo propone, puesto que se torna algo plenamente evidente y se advierte esa intención, tal es el caso del cuadro Eclipse total (fig. 8).

El cosmos, recapitulando, para Tamayo, representa figuras que interactúan con personajes, objetos alcanzable, tocables, incluso apara el espectador. Este pintor ha podido romper con muchos paradigmas y la visión de el espacio es uno de ellos, como ocurre en cuadros como mujeres alcanzando la luna (fig.6), donde podemos contemplar dos féminas tratando de tocar el símbolo feminidad, la luna, se pueden ver incluso bailando, rindiendo culto a este elemento natural, tan envueltas en este rito que da la impresión que pueden tocarla y ponerse a bailar con ella.

El tema lunar se ve plasmado en la obra del artista como una huella particular, un sello, y aunque no esté presente del todo es posible advertirle, podemos ver sus rastros, es decir, por ejemplo, en ciertos cuadros no aparece la luna, pero sugiere su presencia al pintar un ambiente nocturno, tal es el caso de La gran galaxia (fig. 5). En muchos de sus cuadros se puede notar la inspiración que le genera a este artista este elemento natural, en algunos cuadros incluso se pueden apreciar seres humanos tratando de tocar las estrellas, o simplemente contemplándolas, lo cual puede ser entendido como una especie de proyección del artista ante estas escenas, generando una proyección nuestra como espectadores. Un ejemplo de lo anterior resulta de nuevo La gran galaxia y mujeres alcanzando la luna.

Éstos son sólo algunos cuadros donde el autor muestra a un protagonista en primer plano mirando el infinito, al igual que nosotros, que nos volvemos aquellos personajes que a pesar de no estar presentes pictóricamente en el cuadro somos parte importante en el trabajo de Tamayo, somos también esos personajes observando lo más profundo del cielo estrellado. Puedo hacer alusión sin duda a Las meninas del maestro Velázquez donde en la composición, los espectadores somos los reyes reflejados en el espejo del fondo, mientras el autor nos retrata, somos protagonistas sin saberlo.

Al ser espectadores de cierta forma “neutros” sin una posición política o social dada por el autor, hablamos y vemos un tema universal, un tema que se puede entender por cualquier moral, costumbre y visión política; el concepto visto es entendible a diferencia de sus compañeros pintores y muralistas de la época, de la escuela mexicana, como lo son Orozco, Siqueiros y Rivera, que en los temas de sus cuadros, plasmaban una lucha social, una visión particular de la historia y de las fiestas mexicanas, las cuales se pueden entender a partir de la cultura nacional. Pintaban también una ideología política, una cosmovisión muy particular, de izquierda. Rufino Tamayo en una entrevista que dio a Isabel Arvide comentó que él se tenía que dedicar a una sola cosa, o a pintar o a la política partidista, ya que las dos cosas requerían mucho tiempo y dedicación y para hacer bien una de las dos tenía que estar comprometido a una sola. Es por eso que lo temas de sus obras son tales que pueden ser entendidos por todos, el cosmos, por ejemplo un eclipse, la mayoría de las personas saben o hemos podido ver un eclipse, como su cuadro lo dice Eclipse total (Fig.8) que fue realizado en 1959-1967, ese mismo año la tierra fue testigo de este evento, seguramente lo inspiró para realizar estos trabajos. Todos estos rasgos fueron los que marcaron la distancia del artista con sus contemporáneos.

Hombres danzantes, místicamente atraídos por la magia de espacio, son temas que se repiten, hombres que se rinden ante la majestuosidad del manto estelar. Seres llevados al cielo casi como una visión prehispánica de la vida, esto tiene sentido ya que Tamayo es un interesado del tema, hecho que lo llevó a trabajar, por ejemplo, en el museo de antropología de la ciudad de México.

Es por otro lado un tema de la vida prehispánica lo que mueve sin querer los hilos de muchos artistas de esta región. Se trata de pueblo politeístas, se creía en ese tiempo en varios dioses, de muchas cosas, muchas de ellas, los astros, como es el caso de Tonatiuh, dios del sol para los aztecas. Y todo esto se conjuga en una manera mística de ver al sol, a la luna y a las estrellas, en los cuadros de este pintor un ejemplo es el mural que se encuentra en el museo Soumaya de la Ciudad de México: El sol y la luna (Fig 9)

En este cuadro podemos observar la influencia de la vida prehispánica en Tamayo y la relación clara que existe entre el cosmos y la arquitectura, las pirámides en este caso, por ello los Teotihuacanos (pueblo sometido por los aztecas), relacionaron su edificios magnos con el culto al sol y a la luna.


Por otro lado, los artistas desde siempre se han relacionado entre sí, socializan, es por esto que nacen las tendencias, incluso entre científicos y políticos, como ocurrió durante el Renacimiento, que no fue sólo una corriente artística. Hoy en día no tenemos ese privilegio, pero sí la de las corrientes o tendencias netamente artísticas, donde escritores, escultores, pintores, entre otros en el área se juntan, tienen un vínculo, son críticos entre sí o se respaldan, se apoyan. Por ejemplo, Octavio Paz y Rufino Tamayo, entre quienes sin duda existió una simpatía, opinaban uno del otro, Octavio dijo: Si se pudiese decir con una sola palabra qué es aquello que distingue a Tamayo de los otros pintores de nuestro tiempo, yo diría sin vacilar: sol. Está en todos sus cuadros, visible o invisible; la noche misma no es para Tamayo sino sol carbonizado… Una forma de referirse al artista visual.

Sol, el máximo exponente de los cielos, un sol carbonizado, es decir, que siempre se encuentra esta figura en la obra de Tamayo.

Son muchísimos cuadros los que podemos encontrar figuras cósmicas, pero no todos son óleos, como parte de la investigación llegué a este vitral El universo (Fig.11), y seguramente, se me escapan muchos cuadros del artista en los cuales se ve esta fascinación por las figuras estelares.

Hombre que dio mucho a México y que sin duda aunque no se encuentra aún entre los vivos, nos ha dejado cosas ocultas en sus obras y museos, esperando ser reveladas mediante un juego místico entre, técnica, visión y color, una obsesión con el manto nocturno.

Rufino Tamayo, un hombre que quiso marcar la diferencia con su entorno, sin duda de alguna u otra forma lo logró. Dejando su cosmovisión. Un oaxaqueño influenciado por la zona, por el color, igualmente influenciado por su tierra mexicana, prehispánica.

Cubista que cambió las reglas europeas para plasmar la latinoamericana y un tema universal. Amante de la vida, la pintura y el cosmos, Rufino Tamayo.

Por Julieta Amigo

1 comentario:

Anónimo dijo...

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